
Masa crítica de Navidad. El Pilar llenó de puestos de artesanía, la calle hasta la bandera de gente haciendo sus compras de última hora, de último regalo, ...
Y nosotros con nuestros gorritos de Papá Noel, pelucas, ... disfrazadillos, para que se nos viera aún más.
Todo abarrotado, montonera de coches. Eso sí, hasta las ocho y media. Empezamos con atascos, parones, mucha gente por la calle, pero acabamos circulando con la ciudad para nosotros solos. Desapareció el barullo y el tumulto. Se habían cerrado las tiendas. ¿Pero no había crisis? En Navidad todo se olvida, incluida la bicicleta.
Salimos 19. Parece que vamos recuperando algo de cuerpo y número. Supongo que la crisis, la tan traída y llevada crisis también afecta a esto de la bicicleta. Aún así y con buen ánimo vamos recuperando miembros. Aparecieron algunos del Séptimo que hacía tiempo que no se les veía.
Claro que seguimos echando de menos a algunos que hace tiempo que ya no nos acompañan.
Hasta la próxima. En el año que viene.
Revolución y bicicleta.