La semana pasada 2.000 ciclistas pedalearon por Valladolid para que
tomemos conciencia de esta realidad, para despertar nuestro espíritu
crítico y para desenmascarar los verdaderos problemas a los que nos
enfrentamos. Aquí os dejamos una pequeña crónica en imágenes de lo que
allí sucedió.
Va siendo hora de que nos quitemos de encima ciertos complejos y
de que desterremos algunos juicios equivocados sobre el uso de la
bicicleta en la ciudad. Definitivamente la bicicleta no es un problema
ni una molestia, la bicicleta no tiene inconvenientes. El falaz discurso
del conflicto peatón-ciclista sólo es fruto de una mirada trasnochada y
miope de la realidad que vivimos.
La bicicleta en la ciudad,
a pesar de la bocanada de aire fresco que supone, puede que en mucha
gente produzca extrañeza, sorpresa incluso sobresalto. Es normal, no
estamos acostumbrados a ella, pensad que hace tan sólo diez años Burgos
con Bici ni siquiera existía. A lo que sí estamos tristemente
acostumbrados es al uso generalizado y masivo de vehículos propulsados
por motores de explosión y alimentados por combustibles fósiles.
Cada
uno de esos vehículos que pasa a nuestro lado contribuye a desarrollar
cáncer, a provocar alergias, a multiplicar los ataques de asma, a
producir ruido, a generar estrés, a agudizar la crisis económica, en
fin, ¿hace falta continuar con la relación de calamidades a las que nos
hemos acostumbrado y que soportamos con una resignación muchas veces
inconsciente?
Fuente: Burgos con bici