
Estábamos pocos, muy pocos, ni siquiera vino la prensa a hacer fotos. Eso sí, había mucha, mucha, policia (como dice Sabina en su canción).
Salimos 7. Hubo quien propuso que no se hiciera, pero genio y figura. La masa crítica sale.
Fuimos rápidos. Tranquilos. No había tráfico y se respiraba un aire de vacío importante. La verdad es que sólo nos paramos un par de veces.
Digno de reseñar fue que Pilar que, como estrenaba una Orbea de los años 50, iba algo distraída, se equivocó en el recorrido. Hubo que improvisar y se decidió sobre la marcha bajar por la calle Toledo.
Se echó de menos a la asiduos, a los del Séptimo Piñón. Tampoco bajaron nuestros niños y por lo tanto tampoco sus progenitores, ¡de nuevo la lluvia! ... suponemos.
Sin problemas, esperando que en junio seamos más los que nos tomemos el botellín.
Hasta la próxima. Salud y bicicleta.



